I
Bulle la sangre
Las garras
Las flechas
Palpitan mis oídos de punta verde.
Bajo la piel mis huesos son negros
Avanzo sin dejar jamás la tierra, siempre en contacto con su vientre,
Cada uno de mis músculos se mueve- los pequeños, los grandes, dedos, caderas,
omoplatos; suben y bajan al latir mi pecho.
Me acerco y lamo- lengua dura, escamosa- el vientre de la tierra.
Al final de mi columna algo se balancea y al principio se yergue el cráneo, cuadrado, macizo.
Jamás hago ruido alguno. Avanzo como el aire, mi olor todo por él viaja,
acre, fuerte, desnudo.
II
Viene el frío y el negro lo licua todo.
Despierta la electricidad en mi cuerpo, mis tendones se tensan y endurecen, mis uñas de nieve tiemblan de puro nervio,
la piel se me eriza. Enciendo mis pupilas-noche.
Mi hocico húmedo huele sangre,
pero mis oídos no escuchan nada.
La curiosidad toma mis patas y las hecha a andar en dirección al frente.
Me sumerjo en una espesa senda verde.
jo der...
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