20 de octubre de 2011
18 de octubre de 2011
14 de octubre de 2011
1 de septiembre de 2011
heirloom
I have a recurrent dream
Everytime I loose my voice
I swallow little glowing lights
My mother and son baked for me
And during the night
They do a trapeze walk
Until they're in the sky
Right above my bed
While I'm asleep
My mother and son pour into me
Warm glowing oil
Into my wide open throat
I have a recurrent dream
Everytime I feel a hoarseness
I swallow warm glowing lights
My mother and son baked for me
They make me feel so much better
They make me feel better
During the night
They do a little trapeze walk
Until they're in the sky
Right above our heads
While we're asleep
My mother and son pour into us
Pour into us
Warm glowing oil
Into our wide open throats
I have a recurrent dream
They make me feel better
They make me feel so much better
30 de agosto de 2011
5 de agosto de 2011
Surva
I
Bulle la sangre
Las garras
Las flechas
Palpitan mis oídos de punta verde.
Bajo la piel mis huesos son negros
Avanzo sin dejar jamás la tierra, siempre en contacto con su vientre,
Cada uno de mis músculos se mueve- los pequeños, los grandes, dedos, caderas,
omoplatos; suben y bajan al latir mi pecho.
Me acerco y lamo- lengua dura, escamosa- el vientre de la tierra.
Al final de mi columna algo se balancea y al principio se yergue el cráneo, cuadrado, macizo.
Jamás hago ruido alguno. Avanzo como el aire, mi olor todo por él viaja,
acre, fuerte, desnudo.
II
Viene el frío y el negro lo licua todo.
Despierta la electricidad en mi cuerpo, mis tendones se tensan y endurecen, mis uñas de nieve tiemblan de puro nervio,
la piel se me eriza. Enciendo mis pupilas-noche.
Mi hocico húmedo huele sangre,
pero mis oídos no escuchan nada.
La curiosidad toma mis patas y las hecha a andar en dirección al frente.
Me sumerjo en una espesa senda verde.
27 de junio de 2011
21 de junio de 2011
17 de junio de 2011
15 de junio de 2011
21 de abril de 2011
No tenia res a perdre així que agafí llavor
Seca i negra que guardava com l'or al mocador
Era encara en l'esperança de que tindria consol
I a la terra d'un cossiol li posí en caure el sol
Un bressol per si creixia com digué el bruixot
Que amb arrels em prometia un fill o dos
I orella d'ase em feres collir, ungla de gat vaig cercar,
Didalera d'aiguavessant, falaguera de la vella
L'endemà no es feu tardar i al temps que el rou
Va brollar i va florir amb poca sort
Qui només venia per un dia, per un dia o dos
I a la terra del cossiol li posí en caure el sol
Un taüt per si moria la menuda flor
No tindré temps per posar-te
Ni tan sols un nom.
I orella d'ase em feres collir, ungla de gat vaig cercar,
Didalera d'aiguavessant,
i falaguera de la vella.
20 de abril de 2011
3 de abril de 2011
1 de abril de 2011
10 de marzo de 2011
18 de febrero de 2011
Océano mar, Alessandro Baricco
No es exactamente una enfermedad, podría serlo, pero es algo menos, si tiene un nombre debe ser ligerísimo, lo dices y ya ha desaparecido.
Cuando era niña, un día llega un mendigo y empieza a tararear una cantilena, la cantilena asusta a un mirlo que se eleva…
- … asusta a una tórtola que se eleva y es el zumbido de las alas…
- … las alas que zumban, un ruido de nada…
- … habrá sido hace diez años…
- … pasa la tórtola delante de su ventana, un instante, así, y ella levanta los ojos de sus juegos y yo no sé, llevaba encima el terror, pero un terror blanco, quiero decir que no era como alguien que tiene miedo, sino como alguien que está a punto de desaparecer…
- … el zumbido de las alas…
- … alguien a quien se le escapaba el alma…
- … ¿me crees?
Creían que al crecer se le pasaría todo. Pero entretanto, todo el edificio se cubría de alfombras porque, como es obvio, sus mismos pasos la asustaban, alfombras blancas por todas partes, un color que no hiciera daño, pasos sin ruido y colores ciegos. En el jardín, los senderos eran circulares con la única excepción osada de un par de veredas que serpenteaban ensortijando suaves curvas regulares – salmos – , y eso es más razonable, en efecto; basta un poco de sensibilidad para comprender que cualquier esquina sin visibilidad en una emboscada posible, y dos caminos que se cruzan, una violencia geométrica y perfecta, suficiente para asustar a cualquiera que esté seriamente en posesión de una auténtica sensibilidad, y mucho más a ella, que no es que tuviera exactamente un alma sensible, sino, por decirlo en términos precisos, que estaba poseída por una sensibilidad de ánimo incontrolable, que explotó para siempre en quién sabe qué momento de su vida secreta – vida de nada, tan pequeña como era – y después se le subió al corazón por vías invisibles, y a los ojos, y a las manos, y a todo, como una enfermedad, aunque una enfermedad no fuera, sino algo menos, si tiene un nombre debe ser ligerísimo, lo dices y ya ha desaparecido .
VALS EN LAS RAMAS
Cayó una hoja
y dos
y tres.
Por la luna nadaba un pez.
El agua duerme una hora
y el mar blanco duerme cien.
La dama
estaba muerta en la rama.
La monja
cantaba dentro de la toronja.
La niña
iba por el pino a la piña.
Y el pino
buscaba la plumilla del trino.
Pero el ruiseñor
lloraba sus heridas alrededor.
Y yo también
porque cayó una hoja
y dos
y tres.
Y una cabeza de cristal
y un violín de papel
y la nieve podría con el mundo
si la nieve durmiera un mes,
y las ramas luchaban con el mundo
una a una,
dos a dos,
y tres a tres.
¡Oh duro marfil de carnes invisibles!
¡Oh golfo sin hormigas del amanecer!
Con el muuu de las ramas,
con el ay de las damas,
con el croo de las ranas,
y el gloo amarillo de la miel.
Llegará un torso de sombra
coronado de laurel.
Será el cielo para el viento
duro como una pared
y las ramas desgajadas
se irán bailando con él.
Una a una
alrededor de la luna,
dos a dos
alrededor del sol,
y tres a tres
para que los marfiles se duerman bien.
Federico García Lorca
Tres retratos con sombra
En el blanco infinito,
nieve, nardo y salina,
perdió su fantasía.
El color blanco, anda,
sobre una muda alfombra
de plumas de paloma.
Sin ojos ni ademán,
inmóvil sufre un sueño.
Pero tiembla por dentro.
En el blanco infinito,
¡qué pura y larga herida
dejó su fantasía!
En el blanco infinito.
Nieve. Nardo. Salina.
Federico García Lorca
11 de febrero de 2011
24 de enero de 2011
2 mojar de verde la almohada
3 sembrar semillas entre tus dientes
4 llenar de hilos tus cabellos.
5 cazar luciérnagas y entregártelas
6 cortar dos flores y machacarlas
7 untar de lumbre las ventanas.
8 Trazar senderos y seguirlos
9 comer perejil sin masticarlo
10 pronunciar amor sin atragantarse .
11 lamer mis manos ante tí.















