uno, cero, cero.
Nace el sol, cae la luna. Gorda revienta contra el mar, cada noche.
Y así sucesivamente.
Las formas cambian, el peso se diluye o se compacta, la piel se hace añicos.
Añicos de lunares y pecas pardas. Aparecen rayas gruesas hacia adentro que suben o bajan con la sonrisa, y los dientes amarillean y caen.
Se desprenden uno a uno, y se pierden.
Se pierden en lo que es tierra cuando fue mar y océano profundo.
En lo que fue hielo y tempestad de lava, escupiendo piedras, matando pájaros. Pájaros negros, puede que cuervos.
Dichas aves fueron antes anfibios, y antes peces cuya columna nacía en forma de espiral. Sus escamas fueron verdes y grises. En ellas brilló la luz.
La luz que es luna que cae, pecas, tierra, lava, dientes, piel, sol que nace y pájaro blanco.
Quizás paloma.
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